Cómo protegemos las conversaciones de tu negocio y los datos de las personas que te escriben. Solo lo que hacemos hoy, sin promesas.
Última actualización: 21 de agosto de 2026
Las conversaciones de tu negocio son tuyas. No las vendemos, no las compartimos con otros clientes y no las usamos para entrenar ningún modelo de inteligencia artificial. Lo que podemos y no podemos hacer con ellas está firmado en el Acuerdo de Tratamiento de Datos.
Cada negocio ve lo suyo y nada más. La separación entre cuentas no depende de que cada pantalla se acuerde de filtrar bien: está impuesta por debajo, en el acceso a los datos, y se aplica sola a partir de la sesión con la que entraste.
Lo que tus clientes envían por WhatsApp no queda en una dirección pública que cualquiera con el enlace pueda abrir. Se guarda en privado y solo se entrega a través del panel, comprobando en cada descarga que quien la pide pertenece a tu cuenta y tiene permiso para ver esa conversación.
Las acciones que importan —cambiar el dueño de un contacto, tocar la configuración de facturación, entrar a una cuenta para darle mantenimiento— quedan escritas en registros que no se pueden modificar ni desde dentro: solo se pueden agregar. Si alguna vez hay que reconstruir qué pasó, ese registro no depende de la buena fe de nadie.
Puedes pedir que borremos los datos de un contacto o de tu cuenta entera. El borrado alcanza también a lo que se guardó fuera de la base de datos — las fotos, los audios y los documentos de esas conversaciones—, que es justo lo que se suele quedar olvidado.
No tenemos certificaciones de seguridad como ISO 27001 o SOC 2. Los productos grandes de esta categoría las tienen; nosotros no, y preferimos decirlo acá antes de que lo preguntes. Tampoco publicamos un compromiso de disponibilidad: sería un número inventado hasta tener suficiente historia de operación para medirlo.
Escríbenos a soporte@contestamechat.com con el detalle de lo que encontraste. Respondemos, lo revisamos y te contamos qué hicimos. No hay programa de recompensas, pero sí el compromiso de tomarlo en serio y no dejarlo sin respuesta.